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  • Recuperación de dientes usando autoinjertos y células madres

    Esta terapia estimula las células madres, de las piezas dentales, para generar un nuevo tejido en su interior.

    Fuente: LUN

    Al parecer, el tratamiento conducto para combatir las caries, fracturas u otro tipo de infecciones tiene sus días contados. Todo gracias a la endodoncia regenerativa o terapia de regeneración pulpar, “es decir, del tejido vivo que tiene el diente en su interior”, cuenta Alicia Caro, cirujano-dentista, jefa de la cátedra de Endodoncia de la Facultad de Odontología de la Universidad de Valparaíso (UV).

    La especialista explica que esta técnica se investiga desde 1990, pero en 2011 fue validada por la Asociación Americana de Endodoncia “como el tratamiento indicado para dientes muertos con desarrollo radicular incompleto. Sin embargo, faltaban años de investigación y decenas de casos para validarlo. Hoy podemos decir que es un tratamiento con una tasa de éxito cercana al 100%”, comenta la académica.

    Por ese motivo, hace años que en la Universidad de Valparaíso lo vienen investigando y, actualmente, lo realizan con un costo similar al de un tratamiento de endodoncia tradicional, cuyo valor fluctúa entre $120.000 y $250.000, de acuerdo con cifras entregadas por Caro.

    ¿A quiénes les sirve?

    Este tratamiento es ideal para “el diente joven que no ha terminado de desarrollar su raíz. Normalmente, es posible encontrarlos en adolescentes o en adultos jóvenes. Sin embargo, si una pieza dental ha sufrido golpes puede detener su desarrollo y ser considerado también como un diente joven, pese a la edad del paciente”, detalla la cirujana dentista.

    Además, se está estudiando en dientes que ya fueron sometidos a un tratamiento de endodoncia tradicional, es decir, con gutapercha, “donde es posible retirarla y estimular algunas células madres presentes en otras zonas del diente para incentivar el tejido pulpar”, añade.

    ¿Cuáles son sus beneficios?

    En el tratamiento tradicional, “pese a que el diente se rellena con un material llamado gutapercha, que es biocompatible, éste continúa muerto. En definitiva, es un cuerpo extraño que puede generar problemas como inflamaciones crónicas, infecciones o rechazo. Por este motivo, siempre pensamos que lo más sano es recuperar un tejido biológico por otro y nos propusimos conseguirlo”, dice Caro.

    Esta terapia estimula las células madres de los dientes para generar un nuevo tejido en su interior. “En varias regiones del diente son posibles de encontrar, pero existe una mayor cantidad en la zona donde termina la raíz. Así se comienzan a multiplicar y formar un nuevo tejido muy parecido al que tenía el paciente”, aclara Caro.

    Además, dentro de este proceso, es fundamental la muestra de sangre que se obtiene del propio paciente (al cual se le extraen dos tubos de ocho milímetros aproximadamente) que permite rellenar el diente con un autoinjerto. “En el fondo son proteínas que tienen la función de estimular a las células madres”, destaca Caro.

    ¿Y la gutapercha?

    Para Francisco Pino, cirujano dentista, especialista en implantes y periodoncia, “hace años se utilizaba una gutapercha que se colocaba dentro de la cavidad para evitar que ingresara comida al diente. Sin embargo, tenía el grave problema que se salía mucho. Hoy existe una de color rosado que funciona bastante bien, diseñada para sellar herméticamente la cavidad bucal del hueso, impidiendo con ello la llegada de microbios. Se coloca sobre la tapadura”, explica.